"Me sentía sola, desesperada. No sabía qué hacer... y al final decidí tomarlas". Estas son las palabras de Alexa (nombre ficticio para esta entrevista), una joven que en la actualidad tiene 20 años y que cuando tomó estas pastillas, era menor de edad: 17.
Tres años después, comenta la universitaria que en su desinformación y angustia, buscó en Internet los nombres de comprimidos que la ayudaran a abortar. Así encontró dos nombres, los cuales consultó con sus amigas más íntimas, ya que llegar a hablar de este tema con su familia le resultó impensable por entonces. Ellas aseguraron a Alexa que efectivamente estas tabletas la ayudarían a abortar.
Los nombres de estas pastillas son omitidas en este reportaje para no facilitar su obtención. Aún así, las iniciales de las más comunes son C y M. Ambas tienen la característica de ser recetadas para el tratamiento de gastritis y úlcera. Obviamente una de las contraindicaciones más importantes es que las mujeres en estado de gestación, las omitan por causar serios problemas en el feto llegando incluso al aborto.
Su obtención, a pesar de estar bajo control mediante receta médica, se hace sencillo para algunos, precisamente por la existencia de médicos que hacen mala praxis y las prescriben mediante un monto de dinero irrisorio si tenemos en cuenta el uso que se da de estas y los efectos secundarios de su uso. La otra opción es encontrar farmacias que las vendan de manera ilegal. El precio se triplica fácilmente debido al control. Generalmente van desde los 100 hasta los 400 bolivianos.
Sandra Flores, farmacéutica explica que los jóvenes son el grupo demográfico que más busca estas píldoras. "En mi experiencia, ellos son los que más van a preguntar por estas tabletas. Lamentablemente hay farmacias que las venden como si fueran caramelos. Es lamentable que no haya un mayor control".
Por otro lado, Karla Lizón, psicóloga del Centro de Investigación Educación y Servicios (CIES) manifestó las causas que llevan a los jóvenes a tomar la decisión del uso de estos medicamentos: "Obviamente hablamos de una carencia en la planificación familiar. La falta de comunicación con la familia les lleva a tomar decisiones arriesgadas. No debemos olvidar que estas pastillas generan un sangrado interno intenso y perjudican absolutamente la fertilidad de la mujer".
En cuanto a Alexa y el final de su historia, la joven las usó pero a los 30 minutos de haber consumido dos de las cuatro que tenía en mente, las expulsó vía oral. Esto le produjo una hemorragia interna según los médicos que la atendieron posteriormente.
La familia supo la historia y mostró su apoyo hacia la por entonces menor de edad.
Felizmente, de acuerdo a sus palabras, pudo seguir con su embarazo y dar a luz a un hijo sano y salvo. "Digo felizmente porque mi hijo es lo mejor que me ha pasado. Yo era muy inmadura por entonces y no sabía nada de la vida. Me arrepiento de haberlas tomado, pero doy gracias a Dios que no pasó nada y a mi familia por haber estado en el momento más difícil de mi existencia".
Tres años después, comenta la universitaria que en su desinformación y angustia, buscó en Internet los nombres de comprimidos que la ayudaran a abortar. Así encontró dos nombres, los cuales consultó con sus amigas más íntimas, ya que llegar a hablar de este tema con su familia le resultó impensable por entonces. Ellas aseguraron a Alexa que efectivamente estas tabletas la ayudarían a abortar.
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| Los jóvenes son el grupo demográfico que más busca estas píldoras. (FOTO: Gustavo Aguilar) |
Los nombres de estas pastillas son omitidas en este reportaje para no facilitar su obtención. Aún así, las iniciales de las más comunes son C y M. Ambas tienen la característica de ser recetadas para el tratamiento de gastritis y úlcera. Obviamente una de las contraindicaciones más importantes es que las mujeres en estado de gestación, las omitan por causar serios problemas en el feto llegando incluso al aborto.
Su obtención, a pesar de estar bajo control mediante receta médica, se hace sencillo para algunos, precisamente por la existencia de médicos que hacen mala praxis y las prescriben mediante un monto de dinero irrisorio si tenemos en cuenta el uso que se da de estas y los efectos secundarios de su uso. La otra opción es encontrar farmacias que las vendan de manera ilegal. El precio se triplica fácilmente debido al control. Generalmente van desde los 100 hasta los 400 bolivianos.
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| Imagen correspondiente a pastillas que son utilizadas como método abortivo. (FOTO:www.womenonwaves.org) |
Sandra Flores, farmacéutica explica que los jóvenes son el grupo demográfico que más busca estas píldoras. "En mi experiencia, ellos son los que más van a preguntar por estas tabletas. Lamentablemente hay farmacias que las venden como si fueran caramelos. Es lamentable que no haya un mayor control".
Por otro lado, Karla Lizón, psicóloga del Centro de Investigación Educación y Servicios (CIES) manifestó las causas que llevan a los jóvenes a tomar la decisión del uso de estos medicamentos: "Obviamente hablamos de una carencia en la planificación familiar. La falta de comunicación con la familia les lleva a tomar decisiones arriesgadas. No debemos olvidar que estas pastillas generan un sangrado interno intenso y perjudican absolutamente la fertilidad de la mujer".
En cuanto a Alexa y el final de su historia, la joven las usó pero a los 30 minutos de haber consumido dos de las cuatro que tenía en mente, las expulsó vía oral. Esto le produjo una hemorragia interna según los médicos que la atendieron posteriormente.
La familia supo la historia y mostró su apoyo hacia la por entonces menor de edad.
Felizmente, de acuerdo a sus palabras, pudo seguir con su embarazo y dar a luz a un hijo sano y salvo. "Digo felizmente porque mi hijo es lo mejor que me ha pasado. Yo era muy inmadura por entonces y no sabía nada de la vida. Me arrepiento de haberlas tomado, pero doy gracias a Dios que no pasó nada y a mi familia por haber estado en el momento más difícil de mi existencia".

